lunes, 19 de diciembre de 2011

Un sueño de diciembre...

Anoche estaba muy cansada, y como me fui a la cama con dolor de espalda, me costó conciliar el sueño. Así que muy lentamente fui perdiéndome, dejándome, dejando de sentirme, hasta que el mundo se volvió negro.
Tiempo después volví en mí, aunque quién me mandaría...
Mi hermano entró a casa. Llevaba una bolsa de plástico con algo... "rojo" dentro. Se acercó a mí y la abrió. Dentro había un bebé recién nacido, ensangrentado. Bueno, más bien era un feto, ya que tenía la cabeza bastante grande. De hecho, en relación con esto, me puse a analizar la cabeza de un chico que conozco, y pensé: "Pues sí que tiene la cabeza grande..." En fin, este bebé, o feto, o como queramos llamarlo, estaba cubierto de sangre, debido a que acababa de nacer. No sabemos de quién era, ni dónde lo había encontrado mi hermano; el caso es que me vi allí, con un "algo" medio vivo que necesitaba ayuda.
Me di cuenta de que tenía el cordón umbilical, y que, por lo tanto, había que cortárselo. Sin embargo, este cordón umbilical no era corriente, sino que más bien le salía del espinazo y era como un rabito, como la colita que tienen los cachorritos, que cortan por un mero hecho estético.
Y allí estaba yo, una persona hemofóbica, blandengue y aturdida cortando como podía aquello. Corté la piel, y comenzó a sangrar. Yo lo estaba pasando muy mal, pero tenía que seguir. Después, intenté romper el hueso (porque no era un cordón umbilical corriente, sino una continuación de la columna vertebral), y mira que me costó, pero al final lo logré.
En ese momento llegó la yenca, y cuando le mostré aquel feto, y le dije que había que bañarlo, que estaba lleno de sangre, me dijo que no, que "eso" no se quedaba, y que ya lo bañasen en su casa. Yo no sabía por qué ella no quería que lo bañásemos en su casa, hasta que descubrí que lo que la yenca temía no era al feto en sí, sino a encariñarse con él.
Creo que lo desenrollé de la manta en la que, misteriosamente, lo había metido, y lo volví a depositar en la bolsa de plástico, la cerré y me desperté.